Vías Lagrimales

Clínica Piñero dispone de una Unidad de Vía lagrimal dirigida por un oftalmólogo especialista en este campo. El objetivo de la Unidad de Vía Lagrimal es diagnosticar y solucionar de forma médica o quirúrgica todas aquellas patologías que afectan al sistema lagrimal.

El lagrimeo o epífora es un problema frecuente y supone uno de los síntomas más comunes de consulta en oftalmología. La epífora puede presentarse tanto en recién nacidos como en adultos, sobre todo en mujeres entorno a los 50 años. Además de requerir un secado continuo de la lágrima, puede provocar visión borrosa, conjuntivitis crónica o una irritación ocular persistente.

La obstrucción de las vías lagrimales es la causa más frecuente de lagrimeo, aunque algunos trastornos de la superficie ocular o el síndrome de ojo seco también pueden ser causa del problema.

Todos los procedimientos se realizan mediante microcirugía o endoscopio para proporcionar el resultado más satisfactorio y seguro.

OBSTRUCCIÓN VÍA LAGRIMAL

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Obstrucción lagrimal congénita

El conducto lagrimal en los recién nacidos se abre de forma natural en el momento del nacimiento. Algunos niños pueden presentar una obstrucción congénita por falta de apertura de una válvula existente en una parte de la vía lagrimal, el conducto lacrimonasal. Esto provoca la aparición de un “ojo húmedo” o lloroso, incluso conjuntivitis frecuentes con abundante secreción.

En la mayoría de los niños este problema desaparece antes del primer año de vida de forma espontánea o mediante masajes en la vía lagrimal. En los niños que continúan con síntomas de obstrucción lagrimal después del año de vida, se recomienda realizar un sondaje de la vía lagrimal bajo anestesia. Este procedimiento tiene un éxito próximo al 95%. En los casos más complejos y poco frecuentes será necesario recurrir a cirugías de dacrioplastia, intubación o dacriocistorrinostomía.

Obstrucción lagrimal en el adulto

En los adultos esta obstrucción puede ocurrir en diferentes niveles de la vía lagrimal ocasionando irritación ocular intermitente o infecciones del sistema lagrimal (canaliculitis y dacriocistitis) además del molesto lagrimeo. En la mayor parte de los casos se desconoce la causa de las obstrucciones lagrimales, sin embargo conjuntivitis agudas y crónicas, algunas medicaciones para la hipertensión ocular o traumatismos faciales, pueden ser el origen de este problema.

Estas obstrucciones son más frecuentes en mujeres por encima de los 50 años. Una exploración detallada por parte de un oftalmólogo especializado es fundamental para determinar el origen del lagrimeo y proporcionar el tratamiento adecuado. Por norma general cuanto más próxima a la nariz es la obstrucción en la vía lagrimal, mejor pronóstico tendrá.

CIRUGÍA DE LAS VÍAS LAGRIMALES

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Gran parte de los pacientes adultos pueden solucionar su lagrimeo de forma exitosa con tratamiento médico o con procedimientos mínimamente invasivos, sin embargo algunos casos de obstrucción lagrimal requieren de un tratamiento quirúrgico. Actualmente existen diversas intervenciones quirúrgicas, preferentemente endoscópicas, cuyo fin es restablecer la función de la vía lagrimal permeabilizando la vía obstruida creando un nuevo drenaje hacia la cavidad nasal (dacriocistorrinostomía o DCR). Aunque el éxito quirúrgico depende del tipo y lugar de la obstrucción, aproximadamente el 90% de los procedimientos consiguen eliminar el lagrimeo en obstrucciones bajas.

El objetivo de esta cirugía es proporcionar una vía alternativa a la salida de la lágrima (bypass) mediante una comunicación (osteotomía) entre el saco lagrimal y la fosa nasal. Dicha intervención se puede realizar mediante tres procedimientos fundamentalmente:

 

  • DCR Externa: Se realiza mediante una incisión de unos 10mm entre el canto interno con un abordaje directo del saco lagrimal. Es la técnica con mayor tasa de éxito, entorno al 95%. Generalmente esta incisión no deja una cicatriz visible aunque la recuperación es más lenta que en las técnicas endoscópicas.
  • DCR Endoscópica endonasal: Se realiza mediante un abordaje endoscópico a través de la fosa nasal, por lo que no existen cicatrices en piel, acorta el tiempo quirúrgico así como las molestias postoperatorias y el tiempo de recuperación. Su tasa de éxito se sitúa entorno al 85%. Esta es la vía de elección siempre que la anatomía nasal del paciente lo permita.
  • DCR Endocanalicular láser: La osteotomía se realiza con láser a través del canalículo, con las mismas ventajas que la endoscópica aunque con una menor tasa de éxito, entorno al 70-75%.

 

 

Tras la intervención por cualquiera de las técnicas se deja canalizada la vía lagrimal mediante una sonda de silicona, no visible ni molesta, que se retira entre 6 a 8 semanas en la consulta.

En Clínica Piñero contamos con las técnicas de microcirugía más avanzadas y menos invasivas para el tratamiento las patologías relacionadas con la obstrucción de la vía lagrimal. Todas nuestras intervenciones son de carácter ambulatorio, de esta forma podemos solucionar su problema de forma rápida y eficaz para que continúe con su actividad habitual lo antes posible.

 

SEQUEDAD OCULAR

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Aunque parezca contradictorio, el hecho de tener una menor producción de lágrima o un presentar una película lagrimal defectuosa, puede ser la causa de un lagrimeo muy molesto. El síndrome de ojo seco es la patología derivada de la escasez o mala calidad de la lágrima en el ojo.

La falta de lubricación de la córnea y conjuntiva provoca una queratoconjuntivitis seca, caracterizada por sensación de quemazón y de arenilla, irritación y enrojecimiento, secreción mucosa, sensibilidad a la luz o pesadez de parpados. Los síntomas mejoran al mantener los ojos cerrados y empeoran en circunstancias de sequedad ambiental y cuando se realizan tareas que requieren atención, como leer, conducir o trabajar con el ordenador.

¿Cómo se trata el ojo seco? 

En primer lugar es importante que su oftalmólogo especialista valore el grado de sequedad ocular, así como la causa del problema o si está asociado a algún trastorno general, ya que esto es determinante para lograr un tratamiento satisfactorio. Existen lágrimas artificiales de diferentes viscosidades que pueden mejorar la lubricación y los síntomas oculares. En casos más severos es necesario recurrir a geles, medicaciones antiinflamatorias e incluso la oclusión temporal o permanente de la vía lagrimal para mantener la mayor cantidad de lágrima posible.

 

 

Si tiene preguntas relacionadas con la patología de vías lagrimales, el ojo seco o los diferentes tratamientos disponibles, consulte con nuestro especialista, resolverá sus dudas y le proporcionará la información que necesite.