Córnea y superficie ocular

La córnea

linea azul

La córnea es una estructura transparente de forma hemisférica localizada en la parte más anterior del ojo que, junto con la conjuntiva, el limbo esclerocorneal y la película lagrimal, forman la denominada superficie ocular. Permite el adecuado paso de los rayos de luz hacia el cristalino y la retina. La córnea posee unas 550 micras de grosor (algo más de medio milímetro) y está compuesta por cinco capas diferentes que garantizan su correcto funcionamiento, siendo el epitelio la más anterior y el endotelio la más posterior.

Existen múltiples patologías oculares que pueden alterar la estructura corneal o la del limbo esclerocorneal provocando un deterioro de su transparencia y, por tanto, un daño visual: queratocono, traumatismos, quemaduras químicas, infecciones, malformaciones congénitas (distrofias corneales, aniridia) o incluso el abuso de lentes de contacto.

El correcto funcionamiento de la superficie ocular es fundamental para mantener una lámina regular que garantice una adecuada visión. En ocasiones esta superficie ocular puede sufrir daños provocados por ojo seco, infecciones, alergias, agentes externos (quemaduras con productos químicos o traumatismos), enfermedades autoinmunes (penfigoide, síndrome de Sjögren), lesiones tumorales o mal uso de lentes de contacto entre otros.

En Clínica Piñero contamos con los profesionales y la tecnología para el diagnóstico y tratamiento de la patología corneal y de la superficie ocular.

Ojo Seco

linea gradiente

Conocemos por ojo seco a la alteración de la superficie ocular producida por una cantidad de lágrima insuficiente o por la mala calidad de la misma.

La falta de lubricación de la córnea y conjuntiva puede provocar una queratoconjuntivitis seca, caracterizada por sensación de quemazón y de arenilla, irritación y enrojecimiento, secreción mucosa, sensibilidad a la luz o pesadez de párpados. Los síntomas mejoran al mantener los ojos cerrados y empeoran en circunstancias de sequedad ambiental y cuando se realizan tareas que requieren atención, como leer, conducir o trabajar con el ordenador.

El ojo seco suele aparecer con sintomatología leve en personas completamente sanas, siendo más frecuente en mujeres debido posiblemente a circunstancias hormonales. También puede producirse por el abuso de lentes de contacto o por otros problemas oculares como conjuntivitis crónicas, penfigoide ocular o quemaduras químicas oculares. En ocasiones se asociada a otros problemas autoinmunes como el Síndrome de Sjögren, a enfermedades que dañan la glándula lagrimal como la amiloidosis, o secundario a tratamientos sistémicos con radioterapia o quimioterapia.

Existen múltiples opciones terapéuticas para el tratamiento del ojo seco. Mantener una alimentación equilibrada con abundante consumo de agua y pescado azul, ayuda a mejorar la calidad de la lágrima. El uso de lágrimas artificiales y lubricantes oculares es el primer escalón de tratamiento. Existe una enorme variedad de colirios dirigidos a mejorar el estado de la superficie ocular con diferentes componentes y acciones, su oftalmólogo le indicará cual es la más adecuada para su caso.

Es imprescindible que su oftalmólogo especialista valore el grado de sequedad ocular, así como la causa del problema y si está asociado a algún trastorno general, ya que esto es determinante para realizar un tratamiento adecuado y satisfactorio.

Transplantes de córnea y otros tejidos

linea gradiente

La cirugía de córnea ha avanzado extraordinariamente en los últimos años. Gracias a la tecnología de diagnóstico existente, actualmente podemos determinar con exactitud las capas de córnea que están afectadas. Esto nos permite planificar la cirugía del trasplante de córnea teniendo en cuenta la cantidad de tejido dañado y tejido sano. Cuando la totalidad de la córnea está dañada, la reemplazamos íntegramente por una córnea obtenida de donante, lo cual se denomina queratoplastia penetrante.

Gracias a las últimas tecnologías podemos sustituir únicamente las capas de la córnea que estén alteradas respetando el resto del tejido sano. Esta técnica se denomina cirugía corneal lamelar. Hablamos de queratoplastia anterior profunda (DALK: Deep Anterior Lamellar Keratoplasty) cuando reemplazamos las capas más anteriores de la córnea y queratoplastia lamelar endotelial (DSAEK: Descemet´s Stripping Automated Endothelial Keratoplasty o DMEK: Descemet´s Membrane Endothelial Keratoplasty) cuando únicamente sustituimos el endotelio corneal preservando las capas más superficiales.

Otra técnica de trasplante, es el trasplante de limbo, utilizado para recuperar las células madre que permiten el recambio constante del epitelio corneal y, por tanto, mantener la trasparencia e integridad de la córnea. Este trasplante se puede realizar mediante la obtención de un pequeño segmento de tejido del ojo sano del propio paciente, o mediante tejido procedente de donante. Esta técnica se emplea cuando el limbo corneal está dañado, bien por agentes externos (quemaduras químicas, traumatismos…) bien por trastornos congénitos (aniridia), o por uso inadecuado de lentes de contacto por ejemplo. Estas alteraciones dan lugar a que la córnea sana sea cubierta parcialmente por un tejido similar a la conjuntiva que limita la trasparencia corneal y favorece la aparición de úlceras corneales.

Por último, el uso de la membrana amniótica está muy extendido en medicina. Es una lámina de tejido procedente de placenta humana con unas propiedades antiinflamatorias y favorecedores de la cicatrización que la convierten en un excelente recurso en la cirugía oftalmológica. La membrana amniótica se utiliza en casos de quemaduras químicas, algunas enfermedades autoinmunes o para reconstrucciones de la superficie ocular tras cirugías previas, traumatismo o después de lesiones o tumores entre otras indicaciones. Se suele implantar en la superficie ocular con el fin de cubrir los defectos existentes, donde permanece aproximadamente cuatro semanas antes de degradarse.