Párpados

La Unidad de Cirugía Oculoplástica tiene como objetivo tratar las patologías originadas en el área periocular, fundamentalmente los párpados, y los dos tercios superiores faciales.

Asimismo comprende cirugía reconstructiva periocular y procedimientos médicos y quirúrgicos encaminados a rejuvenecer y mejorar el aspecto del rostro. Todos los procedimientos se realizan mediante microcirugía para proporcionar el resultado más satisfactorio y seguro.

Existen múltiples patologías que pueden alterar la salud de nuestros párpados y, por tanto, también ser origen de problemas oculares. Algunas de las más frecuentes son:

PTOSIS PALPEBRAL

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La ptosis palpebral es el descenso del párpado superior sobre el globo ocular o “párpado caído” que, además de suponer una alteración cosmética evidente, puede provocar una limitación visual importante. En adultos la causa más frecuente de ptosis es el debilitamiento del músculo elevador del párpado por envejecimiento natural de los tejidos. Gracias a este músculo podemos abrir los párpados voluntariamente. Cuando se produce un elongamiento o desinserción de su tendón al párpado superior, aparece la ptosis. La forma natural de compensar esta caída es frunciendo la frente o elevando el mentón (tortícolis), lo que puede producir dolores de cabeza o problemas cervicales a largo plazo.

Cuando la ptosis aparece en niños puede limitar el desarrollo visual normal, originando una ambliopía u “ojo vago”. En estos niños es importante corregir el problema antes de que se establezca la ambliopía o que aparezcan problemas derivados de la tortícolis.

Existen múltiples causas de ptosis palpebral más infrecuentes, como traumatismos, inflamaciones, enfermedades musculares o neurológicas… Es imprescindible valorar cada caso de forma individual para determinar su causa y considerarlo de cara al tratamiento.

El tratamiento de la ptosis palpebral es quirúrgico. La intervención en adultos se realiza mediante anestesia local y sedación. En niños la intervención se realiza bajo anestesia general. En ambos casos la cirugía se realiza de forma ambulatoria y generalmente se dejan los ojos destapados. En la corrección de la ptosis se refuerza el músculo que eleva el párpado. Puede realizarse mediante diferentes técnicas: vía anterior (mediante incisión cutánea en el surco natural del párpado, por lo que no es visible), vía posterior (a través de la onjuntiva, en ptosis leves) o mediante técnicas de suspensión al músculo frontal (cuando la función del músculo es muy deficiente o nula).

Todos los procedimientos se realizan mediante microcirugía para proporcionar el resultado más satisfactorio y seguro.

ENTROPIÓN Y ECTROPIÓN

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Con el paso de los años puede aparecer cierta laxitud en los párpados que provoque su rotación hacia fuera (ectropión) o hacia adentro (entropión), provocando irritación ocular persistente, lagrimeo en incluso erosiones corneales. Generalmente es debida a una laxitud excesiva de los tejidos con una pérdida del equilibrio de fuerzas presente en los párpados. Otras causas de malposición palpebral son algunas enfermedades inflamatorias de la superficie ocular, traumatismos que producen cicatrización excesiva o parálisis faciales.

El tratamiento es quirúrgico y consiste en reforzar las estructuras debilitadas, fundamentalmente los tendones que dan soporte a los párpados. En los casos en los que existen cicatrices que alteran el párpado, puede ser necesario retirar los tejidos afectados y emplear injertos. Esta cirugía se realiza mediante microcirugía y con anestesia local y de forma ambulatoria en todos los casos.

TUMORES PALPEBRALES

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La aparición de patología tumoral en los párpados es relativamente frecuente. Aunque la gran mayoría de estas lesiones son de tipo benigno, existen algunos tumores malignos que afectan a los párpados, como los carcinomas basocelular y escamoso o el melanoma cutáneo. Se recomienda realizar un seguimiento cuidadoso de cualquier lesión palpebral sospechosa. El diagnóstico precoz de estos tumores permite un mejor control de la lesión y facilita la rehabilitación quirúrgica de los párpados.

El manejo de estas lesiones debe realizarse por un cirujano oculoplástico experimentado, para garantizar la completa eliminación del tumor así como una correcta reparación del párpado. Existen múltiples técnicas quirúrgicas de resección y rehabilitación de tumores palpebrales y perioculares. Todos los procedimientos se realizan mediante microcirugía para proporcionar el resultado más minucioso y seguro. En algunos casos muy seleccionados existe la posibilidad de tratar estas lesiones mediante medicaciones en colirios o tópicas.

PARÁLISIS FACIAL

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Después de una parálisis facial puede persistir una asimetría en el rostro por debilidad de los músculos faciales, entre ellos el músculo orbicular (que nos permite cerrar los párpados). La falta de cierre palpebral completo se conoce como lagoftalmos y puede provocar la aparición de irritación ocular permanente e incluso erosiones y úlceras corneales graves. La presencia de este lagoftalmos precisa de corrección quirúrgica en la mayoría de los casos. La afectación del párpado inferior puede dar lugar a un ectropión palpebral paralítico.

Ante una parálisis facial es imprescindible realizar un seguimiento estrecho por un oftalmólogo oculoplástico que evalúe la evolución de la parálisis y el estado de la córnea y superficie ocular.

La mayoría de los casos de parálisis facial se resuelven de forma completa o parcial en unos meses. Durante este tiempo será necesario lubricar de forma constante el globo ocular si ésta está expuesto. Estas medidas suelen ser suficientes en la mayoría de los casos. En algunos casos es necesario corregir de forma quirúrgica el lagoftalmos y el ectropion con el fin de preservar sana la córnea y evitar una pérdida visual. Existen múltiples técnicas mínimamente invasivas en función del grado de afectación de la parálisis, algunas de ellas reversibles, encaminadas a corregir tanto el defecto funcional como cosmético provocado por la parálisis. Todos los procedimientos se realizan mediante microcirugía para proporcionar el resultado más satisfactorio y seguro.

Nuestro especialista evaluará su caso y le informará de las posibilidades terapéuticas para el lagoftalmo, el ectropión, la caída de la ceja o el posible lagrimeo.

CIRUGÍA RECONSTRUCTIVA

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Traumatismos, malformaciones, parálisis facial, fracturas orbitarias, defectos tras cirugía oncológica o cirugías cosméticas previas con resultados no satisfactorios son algunos de los problemas que habitualmente requieren intervenciones de tipo reconstructivo. En la Unidad de Oculoplástica nuestro objetivo es restaurar al máximo la función de las estructuras perioculares alteradas buscando el mejor resultado estético posible.

Cada uno de los casos, debido a su complejidad variable, es evaluado minuciosamente y de forma individualizada. Todos los procedimientos se realizan mediante microcirugía para poder proporcionar el tratamiento reconstructivo más seguro y preciso.

BLEFAROESPASMO

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El blefaroespasmo es una distonía muscular que provoca un cierre involuntario de los párpados. Inicialmente se presenta como un aumento del parpadeo o dificultad para mantener los párpados abiertos. Cuando la enfermedad progresa, aumenta la frecuencia del parpadeo hasta ser casi constante, lo que puede limitar enormemente actividades cotidianas como leer, ver la televisión, conducir e incluso simplemente bajar unas escaleras.

El tratamiento de elección de este tipo de distonías se realiza mediante la infiltración con toxina botulínica de los músculos afectados. Este tratamiento consigue eliminar los síntomas de forma efectiva durante un periodo de unos tres meses, tiempo en el que debemos repetir el tratamiento. En un pequeño porcentaje de pacientes la toxina no es efectiva o no consigue los resultados deseados, por lo que puede ser necesario recurrir a la cirugía.

Actualmente existen alternativas quirúrgicas poco invasivas, como la miotomía selectiva, que aporta una solución en lo casos resistentes o como terapia más duradera para reducir la dependencia de la toxina botulínica